Alter Bridge ha regresado, y lo ha hecho con un disco homónimo. Cuando una banda con más de dos décadas de carrera decide titular así su octavo álbum, el mensaje es claro: esto es lo que somos, esta es nuestra esencia.
Más allá del nombre, hay un detalle en la historia de este álbum que lo hace especial desde antes de darle play: fue grabado en el legendario estudio 5150 de Van Halen. Esto fue posible gracias a Wolfgang Van Halen, quien fue compañero de banda de Mark Tremonti, guitarrista de Alter Bridge. No es algo usual que permitan a otra banda grabar ahí, por lo que es un dato interesante, y bueno, la grabación suena excelente.
Es un disco típico de 12 canciones. Un trabajo de rock duro que alcanza un sonido metalero por momentos, ejemplificando bien por qué esta banda es tan popular.
El álbum abre con Silent Divide, un rock duro armado con un poderoso coro y pesados riffs. Myles Kennedy grita tremendamente, demostrando una potencia vocal envidiable, y la banda suena como si estuviera teniendo un gran momento de inspiración.
La energía se mantiene con Rue The Day, que comienza con unos riffs metaleros excelentes. Para mí, es de las mejores canciones del disco; tiene mucho sentimiento y cierra con algunos buenos solos de guitarra que elevan la composición.
Cuando llega Power Down, la banda decide pisar el acelerador. Aumenta la velocidad y la energía, y la voz de Kennedy vuelve a demostrar su impresionante rango.
Hay dos canciones donde Mark Tremonti aporta la voz principal: Trust In Me (coros) y Tested And Able (versos). En ellas no se pierde su voz única, la cual, a mí personalmente, nunca me ha gustado mucho. Tested And Able me resulta un poco aburrida y la voz de Mark no ayuda a hacerla más entretenida. Cuando regresa Kennedy a la voz principal en su totalidad en la siguiente canción, me parece un alivio, especialmente por el amplio registro de su voz, contrario a lo limitado que es Tremonti para cantar.
Eso sí, por todo el disco Mark Tremonti toca la guitarra tan elaboradamente como siempre. Da gusto oír tocar a un guitarrista de esa tan alta categoría.

Algo quizás objetable es que la banda repite bastante los coros en cada canción. Es rock con ambiciones comerciales, es comprensible. Pero eso sí, esos coros están rodeados de bastantes secciones diferentes. Más que repetitivos, los coros sirven como ancla a todo lo que sucede alrededor, que usualmente son varias secciones distintas que algunas veces parecieran surgir de la nada, pero funcionan muy bien con la canción.
Todas esas buenas partes le agregan mucha profundidad al álbum. Expanden el flujo del sentimiento, subiendo y bajando la emoción y la energía de manera orgánica.
Hang By A Thread es una canción que comienza de forma tranquila pero se pone bastante roquera conforme avanza. Es otro gran ejemplo de cómo las canciones de este disco se van expandiendo. Es música siempre cambiante, en el buen sentido. La canción termina con una de las mejores partes de todo el álbum.
Algo más que se podría objetar es que la banda no se sale de su sonido básico. En cada canción es claro el universo musical al que pertenecen; no hay sorpresas radicales. No innovan en su lenguaje, por así decirlo, pero de sección a sección es música muy inventiva.
El disco es consistentemente bueno. Sinceramente, pienso que es música que prendería a cualquiera. Realmente pareciera que todas las canciones cuentan algo interesante, que todas tienen algo que decir. Escuchar este disco es una experiencia bastante emocionante, y que vale la pena. Alter Bridge es un testimonio de una banda que conoce sus fortalezas y las explota al máximo.



