Soen, la banda sueca de metal progresivo, regresa con su nuevo disco Reliance. Lanzado apenas la semana pasada, es un trabajo que sigue la línea que han venido marcando. Desde el inicio es claro que es excelente metal, y emocionalmente muy intenso.
El álbum oscila constantemente entre secciones metaleras pesadas y otras limpias y atmosféricas, llenas de fondos de sintetizador o piano. Me encantan estas secciones atmosféricas que surgen entre las canciones; le dan una gran profundidad y legitimidad artística a la música. Sobre todo las partes con voces dreamy, cubiertas de reverb. Es lo que más me gusta: que no es puro metal pesado, sino que las partes más limpias y tranquilas también tienen bastante espacio para respirar.
El sonido de la grabación es excelente, algo que se nota en la mezcla de cada instrumento. Y hablando de instrumentos, es obligatorio mencionar que el baterista es Martin Lopez, el mismo que tocó con Opeth en su época dorada. Se nota su presencia en los excelentes polirritmos que adornan los temas. No es una batería estándar; tiene ese groove complejo y sincopado que lo caracteriza y que eleva las canciones por encima del promedio del género.

En general, todo el disco mantiene un sentimiento de tristeza y depresión. Soen es conocido por crear este tipo de "metal triste". Incluso el cantante, Joel Ekelöf, ha dicho con anterioridad que “las melodías tristes y melancólicas nos hacen sentir cómodos”.
En cuanto al frente de la banda, la voz de Ekelöf me gusta. Es limpia y su registro no está nada mal. Es bien melódico, y puede gritar cuando es necesario, aunque por momentos pienso que podría ser mejor o arriesgar más. A veces suena un poco con una voz que asocio con grupos emo, pero bueno, a lo mejor solo es su tono personal de voz y su acento sueco.
Muchas de sus melodías vocales son bastante simples y hermosas. Esto hace a la música triste que produce Soen bastante fácil de asimilar, sin quitarle sentimiento. Eso sí, las letras son bastante personales, y me parecen bastante relacionables, al menos cuando se enfocan en lo emocional y lo personal. En cuanto empiezan con el comentario social o político, algo por lo que también son conocidos, me pierden por completo. Ojalá se ahorraran esa clase de intervenciones.
Hay momentos puntuales que destacan. Los coros emotivos abundan, como en "Mercenary".
"Indifferent" es una hermosa balada, sin batería, basada en piano, con una atmósfera muy emotiva.
Otro momento interesante es "Draconian", una canción dedicada a una figura paterna, la cual va a resonar con muchos, con un título irónico ya que la palabra significa "excesivamente duro y severo".
Con 10 canciones y 43 minutos de duración, no es un disco tan largo. Las canciones son tan buenas que todo termina tan rápido como llegó.
Es sonido depresivo y en tono menor al máximo. Quizás le haga sentir incómodo a quienes no gusten de este tipo de música, pero para los que sí, encontrarán aquí mucho confort.
Pero en fin, ese sentimiento de tristeza envuelve todo el disco, algo que personalmente puedo apreciar muchísimo. Si eres alguien quien gusta de música con ese tipo de sonido, y además disfrutas de metal complejo que recuerda la música de bandas como Tool y Opeth, con una buena dosis de Pink Floyd, Reliance resultará de tu agrado.



